Curiosidades Guinness

Cosas curiosas de este mundo insólito

El lado oscuro de la Ley SINDE: Lobbys, conflictos de intereses y propaganda en España

Hace unos días que en la famosa web de series online gratuitas ‘Series Yonkis‘ podemos leer este interesantísimo artículo sobre ‘El quién es quién de la Ley SINDE‘, donde se pone más que en evidencia algunos de los intereses de empresas – lobbys, políticos y organizaciones por controlar Internet para beneficio propio, anteponiendo las ganancias de los ‘editores’ a derechos fundamentales y a la misma Demaocracia española. Muy interesante:

“Para entender realmente qué está en juego con la aprobación de la llamada Ley Sinde (Ley de Economía Sostenible) debemos saber quiénes son los principales actores y cuales son los principales intereses que los mueven, así que os invito a que me acompañéis durante este breve recorrido narrativo personal que seguramente esclarecerá muchas de vuestras dudas e inquietudes.

La Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, tiene una larga experiencia como guionista y directora de varias producciones cinematrográficas y para televisión. Durante varios años fue la presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas. Por lo tanto, es fácil deducir las relaciones de la la Ministra de Cultura con la industria del cine español, uno de los principales lobbys que están presionando para la consecución y aprobación de la Ley de Economía Sostenible que incluye el punto referente a la censura de la red. Una industria del cine que, por cierto, tiene como una de sus principales fuentes de financiación las ayudas del estado, un dinero proveniente de las arcas públicas, es decir, que pagamos todos los españoles. Sólo añadir que la Audiencia Nacional admitió en Enero un recurso interpuesto contra la supuesta imparcialidad de la Ministra de Cultura [1] amparándose en una ley para la regulación de conflictos de intereses entre miembros del gobierno y altos cargos de la administración pública.

El Grupo PRISA es un conglomerado empresarial [2] que posee medios de comunicación como el diario El País, el Grupo Sogecable, es accionista de diversas cadenas de televisión, la cadena de radio SER, así como diferentes distribuidoras de CD’s y DVD’s o gestoras de derechos intelectuales de artitas… por sólo citar una mínima parte de los negocios de su emporio. No hace falta decir el poder de convicción y la fuerza de masas que una organización así es capaz de arrastrar. Además, hay una organización empresarial con inversiones en prácticamente los mismos ámbitos que PRISA, este es el Grupo Planeta [3], que posee medios como el diario La Razón, la cadena de televisión Antena 3… entre otros muchos. Prácticamente la única diferencia entre ambos grupos es su orientación política, mientras unos son del centro-izquierda, otros lo son del centro-derecha. Lo que sí tienen en común es que ambos están dispuestos a resguardar sus intereses económicos con uñas y dientes sin tener en cuenta los costes sociales que esto pueda conllevar. Sigue leyendo

abril 28, 2010 Posted by | Apocalíptico, Arte y artistas, Cine, Cosas de mayores, Curiosidades Guinness, Debates y polémicas, Famosos y Celebridades, Interesante, Internet, Ironía intravenosa, Música, Negocios, Opiniones interesantes, Política y Religión, Propaganda, Robos timos y fraudes, Sucesos curiosos | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Ley Sinde: ‘SINDEmocracia alguna’ | Campaña “Si es legal, es legal” contra la Ley Sinde y la campaña patatera “Si eres legal, eres legal”

Yo pienso que si en una sociedad como la nuestra llegamos a permitir que se prohiba el hecho de compartir cultura, sin ánimo de lucro, estamos dando un gran paso atrás, mucho más atrás que en el franquismo, mucho más atrás que en las monarquías absolutistas. A lo largo de la historia se han prohibido muchas cosas, pero compartir… ¿dónde están esos poderosos cristianos cuando más se les necesita? ¿dónde está ese gobierno que apuesta por el desarrollo tecnológico, cultural…? Creo que en el bolsillo de alguien, y cada vez hay menos dudas.

ESTA VEZ, EL POPULISMO BARATO DE LOS PARTIDOS PRINCIPALES, LA PALABRERÍA Y EL SENTIMIENTO DE CULPA QUE NOS QUIEREN INFUNDIR A LOS CIUDADANOS, ¡NO VA A FUNCIONAR!

¡NO SOMOS DELINCUENTES! ¡NO SOMOS TRAIDORES!
Nunca hemos tenido tanto acceso a la cultura, y nunca ha sido tan fértil el terreno artístico. ¿Vamos a permitir otro gol desde el prohibicionismo cívico y desde los intereses de empresas obsoletas que no han sabido adaptar su producto, pero que siguen moviendo los hilos de la legislación cultural? ¿Quién gana con esto? Los artistas NO, la gente NO…

Si no estás de acuerdo con la ley Sinde (que viene a ser SINDEmocracia alguna), únete a tu manera en la reivindicación y lucha contra los tejemanejes de políticos y empresarios. ESTO SI ES COSA DE TODOS.

Puedes hacerlo desde muy diferentes perspectivas, uniéndote a alguna de las muchas campañas contra la ley Sinde. Por ejemplo, con la campaña-manifiesto ‘Si es legal, es legal’ de FACUA – Consumidores en Acción, que ya ha alcanzado los 25.000 seguidores:


SI ES LEGAL, ES LEGAL (FACUA)
http://www.sieslegaleslegal.org

Únete a la campaña “Si es legal, es legal”
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marzo 26, 2010 Posted by | Apocalíptico, Arte y artistas, Cosas de mayores, Debates y polémicas, Interesante, Internet, Ironía intravenosa, Música, Negocios, Opiniones interesantes, Política y Religión, Robos timos y fraudes, Sucesos curiosos, Tecnología | , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

Ibarra y los Derechos de Autor. El País – Opinión

Este artículo del inconfundible Ibarra es un verdadero ‘Padre Nuestro’ de la realidad que muchos siguen sin aceptar y que otros tantos intentan evitar a toda costa y a perjuicio de todos los usuarios. Muy interesante:

‘Hubo alguien que inventó la fregona para, en el tiempo del machismo recalcitrante, poner a la mujer de pie en lugar de rodillas a la hora de fregar el suelo, y también existió alguien que inventó la maleta de dos ruedas que hoy usa casi todo aquel que se decide a emprender un viaje para evitar un sobreesfuerzo en su traslado. Ambos inventos vinieron precedidos de otras cuatro genialidades: algunos inventaron el palo, otros el trapo, otros la rueda y otros la maleta. La ocurrencia del de la fregona y del de la maleta de ruedas consistió en unir en un mismo artefacto el palo y el trapo por una parte, y las ruedas y la maleta por otra. Ante esto cabe preguntarse razonablemente: ¿le corresponde algún tipo de propiedad intelectual al inventor de la fregona y al inventor de la maleta de ruedas? Sus creaciones no surgieron de la nada, puesto que unieron dos cosas que ya existían y que, antes que ellos, alguien inventó. Y siguiendo el razonamiento, seguro que antes del de la rueda o del de la maleta, del trapo o del palo, ya hubo alguien que inventó algo que sirvió para que esos artilugios pudieran mezclarse.

Eso que acabo de describir y que permite discutir, cuando no negar, la propiedad intelectual, no ocurre sólo con esos inventos, sino que es la forma que tiene la humanidad de acercarse al proceso de creación. Por eso, resulta chirriante escuchar a algunos creadores musicales y cinematográficos españoles cuando hablan, hasta la náusea, de sus creaciones y de su propiedad intelectual, dañada, según ellos y la SGAE, por la piratería informática. ¿Acaso cuando alguien compone una balada, de cuya autoría reclama la propiedad intelectual, no está creando algo sobre creaciones anteriores o contemporáneas a él? ¿No hubo antes que él alguien que escribió la primera balada de la historia? Es imposible imaginar que una creación de ese tipo se sostiene sobre la nada o sobre el vacío. Cuando alguien compone una melodía del tipo que sea, ¿no está influido por todo lo que ha escuchado, leído y visto a lo largo de su vida? ¿Es que la creación cultural no es acaso la forma recurrente que tenemos de hacer las cosas? ¿Alguien puede decir que lo que ha creado no es el producto de sus influencias? Una película de cine, ¿no es la consecuencia de las miles de películas de cine que se han creado a lo largo de la historia? ¿De qué propiedad intelectual nos están hablando los que hablan de esa forma? Lo que yo estoy escribiendo en este momento, ¿no es la consecuencia de lo que hablan y razonan millones de personas? ¿Cuáles son los derechos que me corresponden como autor de un escrito que es la consecuencia de la influencia de miles de escritos y reflexiones? ¿Entrecuántos tendría que repartir mis derechos de autor?

Lo que escribo en este instante lo estoy haciendo en un banco de un parque que ha sido diseñado por un arquitecto. Quienes se dedican al ejercicio de la arquitectura también tienen reconocida la propiedad intelectual. Enfrente de donde estoy sentado, miro y observo una escultura, propiedad intelectual de un escultor que se la vendió al Ayuntamiento de la ciudad en la que vivo. Escribiendo en el parque y mirando la escultura me he acordado de las cosas que dijeron algunos creadores, hace unas semanas, a las puertas del Ministerio del Cultura del Gobierno de España y he pensado que, siguiendo sus razonamientos sobre los derechos de autor y la propiedad intelectual, alguien debería venir a cobrarme unos euros por estar disfrutando del espacio que un arquitecto creó y por mirar la escultura que un escultor ideó y modeló. No diré cuántas veces he mirado la escultura, no vaya a ser que la SGAE me denuncie por haber mirado más veces de las que podría ser entendido e interpretado como un acto de piratería visual. ¿Por qué los arquitectos y los escultores no cobran sus derechos de autor cuando usamos o miramos los espacios y las esculturas por ellos creados y sí hay que pagar por usar o mirar las canciones o las películas realizadas por otro tipo de creadores?

He dejado este escrito para mañana y me he pasado por una frutería a comprar dos kilos de naranjas; el frutero sólo me ha cobrado por lo que he pedido y no ha tenido la ocurrencia de pretender venderme dos kilos de melones, un kilo de limones y tres kilos de manzanas, aunque yo sé que el frutero tiene un huerto en el que cultiva todos esos productos. Me ha servido lo que le he pedido y he pagado religiosamente. A continuación, he pasado por una tienda de discos y he pedido que me vendieran la canción de Joaquín Sabina, Tiramisú de limón, pero, a diferencia del frutero, el dependiente ha pretendido que le comprara 13 canciones más que, por lo visto, es toda la producción del huerto musical de Sabina en la temporada del año 2009. Y no sólo lo pretendía, sino que además quería cobrarme algo más de veinte euros por un estuche de plástico con un disco dentro. Me he negado a llevarme toda la producción del maestro, porque a mí sólo me gusta Tiramisú de limón. El dependiente no entendía lo que yo le decía y yo no entendía lo que me decía él; debe de ser que yo emigré a la sociedad virtual, que no necesita formato para disfrutar de un hecho cultural, y él sigue en territorio analógico, donde la realidad es sólo física. ¡Vamos, que si le digo que le voy a enviar un correo, seguirá pensando que en una semana recibirá una carta mía envuelta en un sobre de papel, con un sello postal y un matasellos!

Si la propiedad intelectual es discutible e incluso se puede negar desde una concepción de izquierdas, no niego que, por juntar palabras que no son nuestras o por unir imágenes que tampoco lo son, se tenga derecho a recibir algún tipo de remuneración en forma de lo que se conoce como derecho de autor, y para ello mi propuesta es la siguiente: 1. Tomar como punto de referencia el importe de ingresos por compensación por copia privada que se ha recaudado con la legislación vigente en los últimos tres años. 2. Que esa cantidad, con las sucesivas actualizaciones, sea garantizada por el Estado para la industria cultural nacional. 3. Que esa cantidad sea repartida entre los creadores de forma transparente, es decir, que se haga en función de los ingresos declarados por venta de sus obras en las respectivas declaraciones de la renta. 4. Que en la declaración de la renta de todos los ciudadanos figure una casilla para destinar una parte de los impuestos a compensar la copia privada.

Los creadores de la SGAE no deben tener miedo a que en cuatro o cinco años se acabe la creación artística. Nunca ha habido una época en la historia de la humanidad donde la creación haya sido tan prolija como en la actualidad. Lo que ocurre es que, en la actualidad, la realidad es física y virtual; cuanto antes se entienda, mejor. En una sociedad en la que un chico de quince años es capaz de introducirse en los archivos del Pentágono norteamericano con su ordenador, ¿cuánto tiempo calcula la Ministra de Cultura que iban a tardar en aparecer mil páginas en Internet por cada una que cerrara una comisión ministerial o un juez?’

Juan Carlos Rodríguez Ibarr, ex presidente de la Junta de Extremadura. Publicado en El País – Opinión. Ver Original ->

enero 5, 2010 Posted by | Arte y artistas, Cine, Debates y polémicas, Famosos y Celebridades, Impresionante, Interesante, Ironía intravenosa, Música, Negocios, Opiniones interesantes, Política y Religión, Sucesos curiosos | , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario